"Lo que aquí ha pasado es que Merkel se ha dado cuenta de lo que estaba pasando, que ya no aguantábamos más y que era la UE la que estaba en juego. Por eso ha descolgado el teléfono", explicó un diputado popular. Consideran decisiva la última calificación de Moody’s, rebajando la nota germana y confirmando "que el agua ya llega a sus tobillos".


 Gobierno responde a Draghi con la promesa de más reformas

Evita la euforia ante los efectos de las palabras de Draghi. "Estamos igual de tranquilos que hace 2 días", resumió De Guindos, que apeló a las CCAA.


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Mariano Rajoy, en Bruselas, con Jorge Moragas | D.Crespo/ Archivo








    P. MONTESINOS/ L. F. QUINTERO 2012-07-26
    El Gobierno dice haber aprendido la lección y ya no echa las campanas al vuelo. Más bien al contrario, insiste en tener los pies en el suelo y en no levitar ante las sugerentespalabras de Mario Draghi, a favor de hacer "lo que sea" para salvar el euro. Un mensaje de "irreversibilidad" de la moneda única, destacan, que es ni más ni menos que uno de los puntos cardinales de las conclusiones del último Consejo Europeo. Pero, se insiste, "todo sigue siendo muy volátil". Aún no hay compra de deuda ni inyección de liquidez.
    La consigna es guardar cautela públicamente y seguir presionando de puertas para adentro. No es la primera vez, se quejan, de que todo parece hecho, los mercados empiezan a responder de forma positiva y cuarenta y ocho horas después la moneda cambia de cara y vuelven las turbulencias. Luis de Guindos hizo pública esta teoría al recalcar que "estamos hoy igual de tranquilos que hace dos días". Y los niveles de la prima de riesgo y del bono español a diez años, pese al bajón, "siguen siendo insostenibles". 
    Hecho este primer análisis, repetido con insistencia por los portavoces de Moncloa, lo cierto es que el presidente logró este jueves respirar algo más tranquilo. Por fin, un "cambio de actitud" tras muchas jornadas aciagas en las que nada parecía servir. "En los próximos días habrá algo", se decía desde el entorno del presidente desde primeros de semana. No se desvelaba ningún detalle, pero se ponía una fecha tope: el dos de agosto, cuando Mario Monti visita Madrid.
    Rajoy, que reunió a la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, sigue en tensión. A todos los niveles, los contactos internacionales se reproducen de forma frenética. Principalmente con Berlín, Roma y París. Al fin y a la postre son, junto a España, las cuatro grandes potencias económicas. El presidente también ha descolgado el teléfono para hablar con sus homólogos; esto es, oficialmente no se descarta que haya vuelto a despachar con Angela Merkel, y no es el primer contacto de la semana. Las Oficinas de Exteriores y Económica trabajan a un segundo nivel, el de los gabinetes, y los cables son más amplios, incluyendo Washington.
    Decisivos han sido los desplazamientos de Guindos a las plazas alemana y francesa. A pesar, incluso, del patinazo de Iñigo Méndez de Vigo, Secretario de Estado para la UE. Cuando el país parecía estar al borde del abismo, con las instituciones ya sin poder financiarse, el ministro de economía consiguió de sendos países comunicados reclamando que, a la mayor brevedad posible, se avanzase en un calendario de integración. Tanto Wolfgang Schauble (Alemania) como Pierre Moscovici (Francia) elogiaron el programa de reformas de Rajoy y desdeñaron el alto nivel de la prima de riesgo, que calificaron de inadecuado.
    Todas las miradas se posaron entonces en Draghi. Ya no solo era España, también organismos internacionales y socios europeos: tenía que mover ficha. "Si caemos nosotros también lo hará Italia", era la gran baza negociadora. Y esto "significa el fin", se añadía. El movimiento del BCE, si bien no decisivo, ha servido de revulsivo; la prima baja y la Bolsa sube.
    Síntomas, dicen fuentes gubernamentales, que demuestran que la UE empieza a hacer su parte del trabajo. Y por ello, inciden, "lo que hoy toca es decir que España seguirá cumpliendo con todos sus compromisos en un marco de seriedad". Han querido ser muy contundente en este punto: el Gobierno cumplirá y hará cumplir los objetivos de déficit públicos previstos en el calendario remitido a Bruselas hasta 2015 y "profundizará" en las reformas en los próximos seis meses. "No habrá pegas en nuestra parte del trato", destacó un ministro consultado.

    La prima de riesgo

    Sobre todo esto habló De Guindos en un acto este jueves en La Razón. Allí explicó que la prima de riesgo sube porque "se percibe en los mercados que el proyecto del euro puede fracasar". Insistió en que "no es lógico que haya países dentro del euro que puedan financiarse a coste cero y otros que tengan que financiarse a costes altísimos".
    En cuanto a las decisiones sobre los ajustes, De Guindos advirtió de que éstas no se toman en función de si la prima está alta o baja, sino porque se vió que "si no se tomaban medidas no íbamos a poder cumplir con nuestros compromisos de déficit".

    Las comunidades autónomas

    En el mismo acto, De Guindos apuntó a las comunidades autónomas: "Hay más esfuerzo en la administración central y eso es lo que preocupa ahora", destacó. Unas declaraciones que no parecieron sentar muy bien a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, presente en el acto. Precisamente, el próximo objetivo de Rajoy es meter en cintura a las CCAA, empezando por las suyas. El lunes reúne a sus barones regionales en Génova.
    Pero, tras tantos días de tan malas noticias, el fantasma del rescate total pareció alejarse, al menos de momento. De Guindos no se cansó de repetir que "la mejor forma de reducir la prima de riesgo no es sólo la acción del BCE, sino avanzar en la unión bancaria y la unión fiscal". El ministro de Economía destacó que "a medio y largo plazo, España es solvente y si le dan tiempo puede devolver la deuda adquirida. A corto plazo, tenemos capacidad para hacer frente a nuestros compromisos financieros. Por supuesto que está descartado el rescate total".
    "Lo que aquí ha pasado es que Merkel se ha dado cuenta de lo que estaba pasando, que ya no aguantábamos más y que era la UE la que estaba en juego. Por eso ha descolgado el teléfono", explicó un diputado popular. Consideran decisiva la última calificación de Moody’s, rebajando la nota germana y confirmando "que el agua ya llega a sus tobillos".
    Públicamente, nada de vencedores ni vencidos. No se quiere tropezar dos veces en la misma piedra. Se rehúsa hablar de un bloque mediterráneo contra Alemania y los países del norte. "De lo que hablamos es del euro", se redunda. Según el Gobierno, queda para que las cosas empiecen a mejorar y habrá baches incluso peores.

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