Seguridad Privada. Retos a partir de 2006 Si existe un sector empresarial en donde se ha producido una verdadera eclosión en los diez últimos años, es sin lugar a dudas el de la Seguridad Privada. En la década de los setenta empezaron a introducirse en la vida cotidiana las compañías privadas de seguridad,


Seguridad Privada. Retos a partir de 2006


Si existe un sector empresarial en donde se ha producido una verdadera eclosión en los diez últimos años, es sin lugar a dudas el de la Seguridad Privada.

En la década de los setenta empezaron a introducirse en la vida cotidiana las compañías privadas de seguridad, proporcionando unos vigilantes que intentaban garantizar determinadas parcelas de la vida ciudadana: traslado de fondos y custodia de bienes. Pocos conocimientos había que exigir a estos esforzados profesionales, centrados en el valor para defender con sus armas y su vida lo que era de otros.

Más de treinta años han transcurridos desde entonces y el panorama ha cambiado radicalmente. El quehacer del profesional de la seguridad privada abarca parcelas hasta ahora impensadas: defensa nacional; seguridad colectiva; seguridad coporativa; protección del patrimonio; seguridad industrial; prevención de riesgos laborales; seguridad medioambiental; seguridad pública; protección civil; seguridad alimentaria y protección biotecnológica. Para llevarlas a buen puerto son necesarios unos conocimientos, no solamente en la estricta seguridad de los planteamientos anteriores, sino en otras disciplinas, como organización, inteligencia, contrainteligencia, liderazgo, crisis, planificación estratégica, etc.

Los atributos fundamentales de la soberanía de un país residen en sus fuerzas armadas, es decir defensa nacional propia; su política exterior, su moneda y su sistema judicial, pues bien la defensa nacional, englobada en un concepto más amplio de seguridad colectiva, ha sido asumida en parte por la seguridad privada a través de los “contratistas de seguridad”, empresas que alquilan sus conocimientos bélicos y de apoyo a la guerra en beneficio de un estado. Se calcula por ejemplo que en Irak hay alrededor de 40.000 hombres y mujeres, la cuarta parte de la fuerza multinacional, integrada en compañías de seguridad y que atienden a escoltas de convoyes, protección de edificios e instalaciones, escoltas de personalidades, etc. En países africanos, los contratistas de seguridad han llegado a liderar a las fuerzas armadas de una determinada opción política, dado que en muchos casos se les contrata en el contexto de una guerra civil.
La seguridad corporativa, la protección del patrimonio, la seguridad industrial y los riesgos laborales son campos tradicionales y pioneros de la seguridad privada, aunque los avances tecnológicos y la necesaria gestión de recursos humanos y materiales, han obligado a que el simple vigilante tenga que ser un técnico en determinados sistemas de seguridad y los mandos, gestores de recursos.
La seguridad pública, en su expresión más genuina de seguridad ciudadana, también ha sido, en parte recogida, por la seguridad privada, en lugares de pública concurrencia, como aeropuertos, estaciones de tren y autobuses, estadios deportivos, etc., de tal manera que la seguridad en estos recintos está garantizada gracias a la eficaz labor de los vigilantes y de las medidas tecnológicas apropiadas. La vigilancia contra el terrorismo en estos lugares de máximo público es de vital de importancia, radicando en la seguridad privada esta trascendental tarea.
Los sistemas de extinción de incendios y salvamentos y la protección civil, son dos ámbitos en que también ha entrado la seguridad privada, tanto en los aspectos de consultoría, es decir en la elaboración de planes estratégicos y proyectos concretos, como en la ejecución, existiendo varios cuerpos privados de bomberos y diversas compañías que prestan protección civil en determinados territorios.
La seguridad alimentaria y la protección biotecnológica son dos sectores que recientemente han pasado a ser atracción de la seguridad privada, bien es verdad que aún se encuentran en sus inicios, pero que a buen seguro les espera un horizonte como en los anteriores campos.
A pesar de ser tan extensas y tan complejas las misiones que tiene que asumir la seguridad privada, no existe hasta la fecha ninguna titulación universitaria estatal que de fe que una persona posea los conocimientos necesarios para abarcarlos. La necesidad se hace imperiosa y esperemos que en breve se materialice en unas enseñanzas concretas.
Belt Ibérica. S.A., conjuntamente con la Universidad Europea de Madrid, han sido precursores de esta necesidad, disponiéndose como títulos propios de la citada Universidad de dos Master Ejecutivos (Diplomados en Dirección General) en Seguridad Global y Dirección de Sistemas de Emergencias, estudios que abarcan, sin lugar a dudas, todas las diversas disciplinas que tan rápidamente se han relacionado y que conforman los pilares fundamentales de la estabilidad de la vida ciudadana, es decir de la seguridad a que todo ser humana tiende.
La seguridad privada lleva año tras año superando retos cada vez más complejos. Estoy seguro que 2006 será el año del reconocimiento intelectual, universitario, científico y profesional de la seguridad privada en España.
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Fuente: Belt Ibérica S.A.
Fecha: 02/01/06

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