Un plan director siempre es un reto. Un reto por la dosis de riesgo que supone y por el impulso visionario que se le presupone.

Seguridad en Museos y Patrimonio Histórico
PLAN DIRECTOR DE SEGURIDAD DEL PATRIMONIO HISTÓRICO: UN CAMBIO DE PARADIGMA
PROTECTURI, Asociación para la Seguridad del Patrimonio Histórico
Hace ya más de una década, profesionales de la seguridad del patrimonio histórico trabajan en el diseño e implementación de nuevas metodologías para dar respuesta a todas y cada una de las necesidades que se plantean en un museo. Esta labor discreta, pero continuada, dio pie a una iniciativa de intercambio y generación de conocimiento específico: PROTECTURI, Asociación para la Seguridad del Patrimonio Histórico.
Unos meses atrás, la Junta Directiva de PROTECTURI, priorizando sus objetivos, se puso en contacto con Amaltea Cultura, organización especializada en cultura, comunicación y formación, para tantear la posibilidad de diseñar el Plan Director de Seguridad del Patrimonio Histórico. Un Plan que, siendo importante y necesario, no había sido considerado urgente. De todos es sabido que, por regla general, en cualquier ámbito de gestión, ante el dilema importancia-urgencia suele ganar la partida aquello que quema las agendas.
Un plan director siempre es un reto. Un reto por la dosis de riesgo que supone y por el impulso visionario que se le presupone. Y ya se sabe que un reto, una vez aceptado, no queda más que abordarlo y hacerlo realidad. Una realidad, una propuesta con una misión irrenunciable: conseguir que tanto los responsables de Seguridad, como quienes lideran los restantes departamentos de cualquier equipamiento museístico, conviertan los universos paralelos en un único espacio de trabajo y desarrollo profesional.

Hacia un cambio de paradigma
En primera instancia, detectamos una “anomalía” en la concepción y visión de la seguridad del patrimonio histórico en el contexto museológico español. Tradicionalmente, la seguridad ha sido percibida como un recurso parcial, y en ocasiones residual, dentro del organigrama funcional de un museo. Este modelo, originario de otros momentos históricos, fue concebido –en muchos casos– con funciones restringidas al ámbito de la vigilancia. Bajo este paradigma no se contemplaba que la seguridad pudiese aportar valor añadido a ninguno de los ámbitos que el ICOM (Consejo Internacional de Museos) concreta como misión de un museo: adquirir, conservar, estudiar, exponer y difundir el patrimonio material e inmaterial depositado.
Las nuevas corrientes museográficas y el impulso e impacto del turismo cultural –del que nuestro país es uno de los principales exponentes mundiales– han transformado las realidades de los espacios museísticos. De este nuevo panorama emergen una serie de factores que han estimulado a los profesionales de la seguridad del patrimonio histórico a revisar su misión, sus objetivos y sus planes de actuación. Destacaremos aquellos que mayor influencia pueden ejercer sobre los ámbitos de actuación de los directores de Seguridad y sus equipos: el valor intrínseco, social y simbólico de las obras, el impacto de los espacios, así como la diversidad y complejidad de sus usos, los programas de actividades, la tipología y flujos de visitantes, etc.
La seguridad del patrimonio histórico bajo parámetros museológicos del siglo XXI
Desde el primer momento, consideramos que cualquier proceso que se promoviese para el desarrollo de un nuevo marco de la “cultura de la seguridad” del patrimonio histórico requería de la concurrencia de dos vectores imprescindibles e interrelacionados: la elaboración de una hoja de ruta, de un Plan Director de Seguridad del Patrimonio Histórico, y el fomento de la complicidad profesional de quienes desarrollan sus tareas en los diferentes ámbitos del patrimonio histórico. En definitiva, generar una red de trabajo colaborativo entre todos los profesionales implicados: profesionales de instituciones públicas y privadas vinculadas al patrimonio histórico, organizaciones especializadas en su difusión y empresas del sector de la seguridad.
En consecuencia, el mapa de la seguridad integral que supone el Plan Director de Seguridad del Patrimonio Histórico sólo puede ser elaborado con el apoyo y la colaboración de quienes regulan, proyectan, dirigen, potencian y activan un espacio museológico, y con quienes colaboran con servicios o productos. Por el camino habrá que medir, evaluar, parametrizar, conceptualizar, estandarizar, y adaptar.
¿Para qué un Plan Director de Seguridad del Patrimonio Histórico?
El Plan Director de Seguridad del Patrimonio Histórico surge con la voluntad de ser, al tiempo, hoja de ruta y herramienta de referencia en todo lo concerniente a la seguridad de equipamientos museísticos, sea cual fuere su adscripción administrativa, y con independencia de su tamaño y especialidad.
El Plan Director ha de servir para:
1. Integrar la “cultura de la seguridad” en el plan general de todo equipamiento museístico.
2. Establecer un programa marco de seguridad del patrimonio histórico estandarizable y aplicable a todo equipamiento museístico.
3. Sentar las bases de adaptabilidad de los parámetros del Mapa de Seguridad Integral.
4. Potenciar los marcos de relación e intercambio de nuevos circuitos de estrategia y gestión de la seguridad en el patrimonio histórico.
5. Vincular a los equipamientos museísticos de todo el país en la consecución de un horizonte común: difundir e implementar la “cultura de la seguridad” y compartir –y mancomunar– recursos.
6. Canalizar la transferencia del conocimiento generado entre los profesionales.
Los cuatro nodos del Plan Director de Seguridad del Patrimonio Histórico

La estructura del Plan Director de Seguridad del Patrimonio Histórico está articulada en cuatro nodos. Este sistema tetranodal permitirá trabajar bajo cuatro perspectivas simultáneas y retroalimentadoras.
Los cuatro nodos prefigurados son:
▪ Nodo Think Tank.
▪ Nodo Laboratorio.
▪ Nodo Observatorio.
▪ Nodo de Plataforma proyección.

a. Será Nodo Think Tank en tanto que reúna el talento que los profesionales del patrimonio histórico atesoran y lo activen en las diferentes áreas de trabajo establecidas en el Plan Director de Seguridad.

b. Será Nodo Laboratorio en tanto que espacio de investigación, desarrollo e innovación de modelos, estrategias, programas, productos y servicios de la seguridad del patrimonio histórico.
c. Será Nodo Observatorio en tanto que recoja y evalúe las experiencias de referencia de la seguridad del patrimonio histórico, con la finalidad de elaborar propuestas de mejora, de superación o de substitución; así como la consolidación de un “banco de buenas prácticas”, que puede ser referente de ayuda y capacitación para todos los profesionales del patrimonio histórico, tanto de seguridad como del resto de ámbitos de actuación.
d. Será Nodo de Plataforma de proyección en tanto que transfiera y difunda el valor añadido del conocimiento generado en la elaboración del Plan de Seguridad –think tank, laboratorio y observatorio– a todos los agentes del patrimonio histórico, y en especial a los profesionales de la seguridad.
La misión y los objetivos del Plan

El Plan Director de Seguridad del Patrimonio Histórico tiene como misión generar un mapa que facilite la planificación y formalización de las actuaciones en materia de seguridad que se deban, y puedan, realizar en un museo. Es decir, hacer asequible metodología y procedimientos para la elaboración de programas de seguridad ad hoc que den respuesta a las necesidades de seguridad presentes y futuras, reales y potenciales, de un museo.
Los objetivos del Plan Director de Seguridad del Patrimonio Histórico están definidos partiendo de lo general, el contexto, hasta alcanzar estadios específicos, para dar respuesta de amplio espectro a las necesidades de los profesionales de la seguridad. Los objetivos prefigurados en primera instancia son:
a. Formalizar la transversalidad de la seguridad en los equipamientos museísticos.

b. Crear un marco de trabajo común en materia de seguridad del patrimonio histórico.
c. Establecer los estándares básicos en materia de seguridad de los centros museísticos.
d. Definir los programas y protocolos de actuación básica para dar respuesta a las necesidades en materia de seguridad del patrimonio histórico, a corto, medio y largo plazo.
e. Establecer y formalizar procedimientos de gestión de la seguridad del patrimonio histórico.
Las cinco líneas de actuación

Los objetivos del Plan Director de Seguridad del Patrimonio Histórico se desarrollarán en cinco líneas de actuación. Líneas que no son más que el correlato metodológico de los cinco ejes fundamentales sobre los que pivota el programa de seguridad de un equipamiento museístico: legislación, tecnología, procedimientos de trabajo, recursos humanos y formación, y la comunicación en situaciones de contingencia.
▪L1. El marco legislativo relacionado con el patrimonio histórico.
▪L2. Sistemas tecnológicos de un museo.
▪L3. Procedimientos de trabajo: el desarrollo de operativas.
▪L4. Política de recursos humanos y planes formativos.
▪L5. Programa de comunicación en situaciones de contingencia.


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El Plan Director de Seguridad del Patrimonio Histórico pretende ser una carta de navegación clara en sus exposiciones y sencilla en su manejo. Sin embargo, que nadie se llame a engaño. Su tozuda claridad y su determinada sencillez cumplirán con gran determinación un plan: desprenderse de todo artificio para no confundir la ruta. Hay que ser valientes, pero no temerarios.
¡Que las musas nos sean propicias!

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