Jóvenes: la crisis de valores dispara las alarmas. Parte 2 DROGAS: MÁS CONSCIENTES DE SUS PELIGROS:

Jóvenes: la crisis de valores dispara las alarmas. Parte 2 DROGAS: MÁS CONSCIENTES DE SUS PELIGROS: En este periodo de la vida los efectos de las drogas, como los del alcohol son devastadores, según uno de los últimos informes del Observatorio Español sobre la Droga. Y es cada vez mayor el número de jóvenes que se convencen de que las drogas provocan serios efectos sobre la salud. Esta convicción ha llevado también a la estabilización del consumo de tabaco y cannabis y al descenso de la cocaína, anfetaminas y éxtasis. Pero hay un dato preocupante, un 5% de adolescentes ha probado la cocaína. Además, mientras el consumo de alcohol es más alto en las chicas que en los chicos, éstos prefieren las drogas ilegales en mayor intensidad. EN LAS AULAS: FRACASO Y LEY DEL MÍNIMO ESFUERZO La escuela es un reflejo de la falta de valores, aunque paradójicamente sea uno de los lugares idóneos, junto a la familia, para inculcarlos. Las consecuencias del «todo vale» se refleja en que España es uno de los países de la Unión Europea (UE) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con mayores niveles de fracaso y abandono escolar prematuro, dos fenómenos que se confunden pero que no son idénticos. Así, el porcentaje de alumnos que no siguen estudiando tras el periodo obligatorio de escolarización es del 31%, el doble de la media europea, y las cifras de fracaso son muy similares. La devaluación de la cultura del esfuerzo, la escasa relación de las familias con la escuela, el desprecio de la autoridad del profesor y la proliferación de leyes educativas forman un conjunto de factores contrarios al éxito escolar. En el caso de los alumnos y en relación con los valores, su esfuerzo es mínimo, porque mínima también es la exigencia para pasar de curso . Además, los expertos atribuyen parte de culpa del fracaso a la extensión de la obligatoriedad hasta los 16 años, lo que hace que convivan en los centros niños con adolescentes y jóvenes (se puede permanecer en el sistema hasta los 18 años) que no quieren seguir estudiando y tienen el colegio como un lugar para pasar el rato, cuando no para molestar. Como solución, se defiende una mayor exigencia y más conexión entre la escuela y la familia así como intensificar los planes específicos de atención a los alumnos con mayores necesidades, haciendo hincapié en las áreas y materias con peores resultados. INDISCIPLINA Y VIOLENCIA: VÍCTIMAS Y AGRESORES Las agresiones entre los propios alumnos y las burlas y agresiones contra los profesores constituyen una de las manifestaciones más evidentes de la falta de valores entre los adolescentes y jóvenes. Lógicamente, estas denigrantes prácticas se producen con mayor intensidad en la ESO, es decir, a partir de los 12 años. El Defensor del Profesor, un servicio telefónico de auxilio del sindicato ANPE, recoge llamadas de los docentes en las que denuncian amenazas como «si no me apruebas, te voy a rajar» o «en la calle te espero con mis colegas». Como en el caso anterior, una legislación que reconozca la autoridad del profesor y una mayor implicación de las familias son imprescindibles para acabar con el problema, los mismo que unas sanciones más severas para los alumnos más conflictivos. CRISIS DE IDENTIDAD: DESCONFIANZA Y FALTA DE IDEALES La desorientación vital que se advierte en un sector tan significativo de la sociedad como es el de los jóvenes conduce a la desconfianza, la depresión y la ausencia de valores así como a un conformismo sin retorno. «Hay —indica el profesor Martínez-Otero— más “jóvenes-veleta” con conducta inercial y arriesgada, teledirigidos, abocados a problemas como enfermedades de transmisión sexual, violencia, sufrimiento...». Llama la atención la falta de referentes claros para los adolescentes, que ponen su mirada en el poder y el dinero que sus ídolos llegan a conseguir más que en los valores que puedan encerrar. CAMBIAR PARA NO SUCUMBIR La consideración pasiva y negativa de la situación puede derivar en un mayor desencanto. Es bueno reconocer los fallos pero no lo es tanto abandonar a su suerte a toda la sociedad. Las familias, con reacciones diversas ante los problemas, deben apoyarse en la aplicación de iniciativas para sacar a flote a los hijos. La escuela tampoco debe ser ajena. Así, «florecerán valores como la verdad, la sabiduría, el estudio, la sensibilidad, la cordialidad, el respeto, el compañerismo, la honradez, la apertura a la trascendencia». Fuente: Agencia EFE.

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