¿Qué es el SAP (Síndrome de Alienación Parental)?

¿Qué es el SAP (Síndrome de Alienación Parental)? Se denomina Síndrome de alienación parental (SAP), conocido internacionalmente por sus siglas en inglés PAS, al proceso destinado a romper el vínculo de los hijos con uno de sus progenitores. El término fue propuesto por el doctor en Psiquiatría Richard A. Gardner en 1985, como consecuencia del estudio que realizó en casos de divorcios conflictivos o destructivos. Con posterioridad, se han sucedido cientos de estudios que han comprobado la universalidad de los comportamientos descritos en diversos países donde existe el divorcio. El primer libro publicado en castellano en el mundo es “Síndrome de Alienación Parental”, del psicólogo forense José Manuel Aguilar Cuenca. El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid publicó en 2006 una guía para padres con intención de explicar este problema en el divorcio. Habitualmente es un fenómeno desencadenado por uno de los progenitores respecto al otro; del mismo modo que no necesariamente se desencadena por divorcio o separación, también puede ser provocado por una persona distinta del custodio del menor (nueva pareja, abuelos, tíos, etc.); también se han observado casos dentro de parejas que mantienen su vínculo, aunque son menos frecuentes. Gardner distingue tres grados de SAP: leve, moderado y agudo, aconsejando diversas formas de acción para cada uno de ellos y destacando la importancia de distinguir en qué caso se está actuando. Actualmente existe mucha información sobre este fenómeno, lo cual ha creado legislación sobre la materia en diversos países. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo lo recoge igualmente en diversas sentencias sobre temas de familia. Es característico que los hijos estén involucrados en el proceso de deterioro, hecho que logra provocar el progenitor “alineador” mediante un mensaje y un programa constituyendo lo que normalmente se denomina "lavado de cerebro". Los hijos que sufren este síndrome, desarrollan un odio patológico e injustificado hacia el progenitor alienado que tiene consecuencias devastadoras en el desarrollo físico y psicológico de éstos. Consecuentemente el síndrome afecta también a familiares del progenitor alienado como son: abuelos, tíos, primos, etc. Otras veces, sin llegar a sentir odio, el SAP provoca en el niño/a un deterioro de la imagen que tiene del parental alienado, resultando de mucho menos valor sentimental o social que la que cualquier niño tiene y necesita de sus progenitores: "el niño/a no se siente orgulloso de su padre/madre como los demás niños". Esta forma más sutil, que se servirá de la omisión-negación de todo lo referente a la persona alienada, no producirá daños físicos en los menores, pero sí en su desarrollo psicológico a largo plazo, cuando en la edad adulta ejerzan su papel de progenitores. El síndrome de alienación parental está considerado como una forma de maltrato infantil. Existen antecedentes en los que la Justicia ha actuado penalmente contra dicho maltrato, que generalmente es causado por madres separadas movidas por el despecho o venganza hacia el otro progenitor. SIGNOS DE ALERTA Según especialistas en la materia, algunos indicadores típicos son: - Impedimento por parte de uno de los progenitores a que el otro progenitor ejerza el derecho de convivencia con sus hijos. - Desvalorizar e insultar al otro progenitor en presencia del hijo, aludiendo cuestiones de pareja que no tienen nada que ver con el vínculo parental. - Implicar al propio entorno familiar y a los amigos en los ataques al ex-cónyuge. - Subestimar o ridiculizar los sentimientos de los niños hacia el otro progenitor. - Incentivar o premiar la conducta despectiva y de rechazo hacia el otro progenitor (basta con que los niños vean que esa actitud hace feliz a la madre, para ofrecer su dolor y así reconfortar al adulto alienador). - Influir en los niños con mentiras sobre el otro llegando a asustarlos. - En los niños, se puede detectar cuando éstos no pueden dar razones o dan explicaciones absurdas e incoherentes para justificar el rechazo; y también si utilizan frases o palabras impropias de su edad o llegando incluso a recordar y mencionar situaciones que no han sucedido. CONSECUENCIAS SOBRE LOS NIÑOS Y PADRES ALIENADOS Los niños que sufren este maltrato quedan totalmente indefensos e incapacitados para ayudarse a sí mismos. Sólo pueden esperar que los adultos lleguen a resolver el problema, pero en el caso de no ser así, el niño queda abandonado y crece con pensamientos disfuncionales. No es únicamente cuestión de que el niño pueda no llegar jamás a establecer relaciones positivas con el padre alejado, sino que sus propios procesos de razonamiento han sido interrumpidos, coaccionados y dirigidos hacia patrones patológicos. Los padres que, literalmente, han perdido a sus hijos en los casos más severos del síndrome, sienten como si sus hijos hubieran muerto. Si los tribunales de justicia no intervienen, los padres alienados no tienen ninguna oportunidad, pero siguen amándoles y recordándoles desde la distancia. La única esperanza con la que cuentan es que algún día alguien se acerque a sus hijos y les explique lo patológico de lo sucedido y que los niños, voluntariamente, comiencen a reconstruir una relación con su padre perdido. Lavado de cerebro, programación mental, manipulación, cualquiera de éstos términos con el cual se llamase a este proceso, es destructivo para el niño y para el padre alienado. Ninguno de los dos podrá ser capaz de llevar una vida normal y saludable a menos que el maltrato sea interrumpido. Después de su diagnóstico, el objetivo es doble: conseguir el cambio de custodia y modificar, a través del tratamiento, la conducta del progenitor y la de los menores diagnosticados.

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