Antiguo jefe carismático de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), el argelino Bel Mojtar tiene una trayectoria notable en la nebulosa islamista. Nacido el 1 de junio de 1972 en Gardaia, participó con los muyahidines (combatientes islámicos) en la guerra de Afganistán entre 1991 y 1993 antes de incorporarse como miembro al Grupo Islámico Armado

Un histórico combatiente yihadista ligado a Al Qaeda es el autor del ataque

La milicia de Al Muthalimin es una escisión de Al Qaeda en el Magreb Islámico y está dirigida por un argelino que combatió en Afganistán


En la imagen, Mojtar Belmojtar, fundador del grupo Al Muthalimin.
La brigada Al Muthalimin (en árabe, “los que firman con su sangre”), dirigida por Mojtar Bel Mojtar, alias Jaled Abul Abas o El Tuerto, ha reivindicado este miércoles la captura de 41 rehenes en la planta de gas del gigante petrolero británico BP situada en Amenas, al este de Argelia. La operación fue bautizada con el nombre de Abdelrrahim al Mauritani, un combatiente muerto.
Antiguo jefe carismático de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), el argelino Bel Mojtar tiene una trayectoria notable en la nebulosa islamista. Nacido el 1 de junio de 1972 en Gardaia, participó con los muyahidines (combatientes islámicos) en la guerra de Afganistán entre 1991 y 1993 antes de incorporarse como miembro al Grupo Islámico Armado (GIA, brazo armado del Frente Islámico de Salvación) y, posteriormente, fundar el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) argelino, del que surge AQMI. Una vez afiliado a la red magrebí de Al Qaeda, Mojtar Bel Mojtar participó con su katiba (brigada) en numerosos secuestros, entre ellos el de dos franceses en Niamey (Níger) en enero de 2011 y el de tres cooperantes españoles en Mauritania en 2009.
“Esta brigada ha salido de un grupo que desertó o fue excluido de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) a finales de 2012”, indica Dominique Thomas, especialista en redes islamistas. “El grupo se reconstituyó alrededor de su jefe, Mojtar Bel Mojtar y, seguro de esta nueva independencia, se acercó al Movimiento por la Unicidad de la Yihad en África del Oeste (Muyao), que controla una parte del este de Malí, concretamente Gao y alrededores”, precisa Thomas.
La brigada estaría constituida por entre 200 y 300 milicianos, bien entrenados y bien armados. No se sabe exactamente quién la compone, sin embargo un rehén argelino en In Amenas ha indicado en un sitio de Internet que “varios miembros del grupo que nos retiene aquí hablan árabe con acentos extranjeros. He notado acentos egipcios, tunecinos e incluso un individuo que habla en sirio”. Mojtar Bel Mojtar estaría presente en el lugar.
Con esta acción, la brigada, que permanecía en calma desde su defección de AQMI, protagoniza un retorno espectacular al seno de la coalición de los grupos islamistas que combaten en Malí. “Se ve claramente que hay una comunidad de posturas y una coordinación entre estos grupos. La brigada Al Muthalimin recuerda así su existencia y asienta su legitimidad frente a otras organizaciones armadas”, comenta Dominique Thomas. “Su organización ha entrado en una gestión concertada con Muyao pero no se le concedía influencia en el territorio argelino. Sin embargo, dado que él mismo es argelino, tiene un conocimiento del terreno y de las complicidades”, prosigue el investigador. Por lo demás, el líder de Al Muthalimin había mostrado antes de la escisión del grupo de AQMI a finales de año [2012] veleidades de cultivar sus contactos libios”, indica Thomas.
“Las divergencias del pasado, sobre todo en lo relativo a egos incompatibles, se han borrado en beneficio de esta operación, ejecutada de una manera concertada”, prosigue Dominique Thomas. Mojtar Bel Mojtar era objeto de críticas en el seno de la organización por su propensión a integrarse en el paisaje local, sobre todo aceptando entrar en tráficos ilegales. “Esto diverge de la línea oficial de AQMI, que se presenta como una organización virtuosa y rigurosa contra los tráficos ilegales. Pero, pragmáticamente, sobre el terreno, se integra en las realidades locales”, explica Dominique Thomas. En el caso de Bel Mojtar, la implicación en el tráfico ilegal se había convertido en un “eje demasiado estructurante”, subraya el especialista.

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