Director de Seguridad:Por otro lado, se cuestiona en la actualidad si es conveniente o no externalizar las funciones que desempeña el director de Seguridad. Hay compañías que han optado por esa alternativa para evitar tener que crear una estructura interna, con la aquiescencia de una normativa que no contempla este supuesto. Por ello, de cara a la reforma, el legislador debería preguntarse:


Con la nueva reforma de la Ley del Seguridad considero que se abre un campo de expectativas para ellos en cuestiones como su responsabilidad civil en el desempeño de su trabajo, la relación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, nuevas capacidades de gestión o la formación exigida para desempeñar su puesto del Director de Seguridad o deberia ser a si el tiempo juzgara lo correcto.


Una puerta abierta al cambio para el director de Seguridad

14/06/2012 – De nuestra Redacción Seguritecnia
Para los directores de Seguridad, la reforma de la Ley de Seguridad Privada representa una puerta abierta por la que acceder a antiguas reivindicaciones y una oportunidad para ver reforzada su posición en las empresas. Con el objetivo de adentrarse en sus opiniones sobre algunos de los puntos que se verán afectados por esta modificación, ‘Seguritecnia’ ha elaborado el informe “Perspectivas sobre un nuevo escenario para el director de Seguridad”, para el que ha contado con la colaboración de más de 250 responsables de esta área.
La Seguridad Privada española se encuentra en la antesala de su futuro. Si las previsiones del Ministerio del Interior se cumplen, a lo largo de los próximos cuatro años el sector verá hecha realidad una de sus grandes aspiraciones, la reforma de la ley que regula su actividad. El ministro Jorge Fernández Díaz anunció en su primera comparecencia ante la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, el pasado mes de enero, su intención de modificar en profundidad esa norma, cuya promulgación se remonta a 1992. Presumiblemente, su gabinete actualizará todos aquellos preceptos que se han quedado obsoletos tras el paso de dos décadas durante las cuales el contexto empresarial se ha transformado y en las que las amenazas sobre la población y las organizaciones han evolucionado a mucha más velocidad que la normativa.
Este actor, que se quedó ‘olvidado’ en 1992 al redactarse la ley vigente, ha pasado a convertirse en uno de los interlocutores más valiosos para las FCS
A pesar de los cambios que se han ido introduciendo a lo largo del tiempo mediante otras disposiciones de menor rango, parece que la realidad obliga a replantearse varios aspectos, así como a incorporar otros nuevos, para dar forma a un marco legislativo acorde con los retos actuales y con la suficiente perspectiva para poder hacer frente a los que están por venir. Esto es lo que sostienen muchos profesionales del sector, que han repetido en todos los foros posibles que la regulación debe avanzar, más allá incluso de las cinco Órdenes Ministeriales aprobadas en 2011. En general, mantienen que la Ley de Seguridad Privada precisa aires nuevos en cuestiones como los perfiles profesionales que han de estar sujetos a dicha norma, los servicios y medidas que deben aplicarse a las compañías, los criterios que obliguen a que una organización disponga de una estructura que gestione los riesgos, la colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, la formación del personal o la seguridad de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Pero estos son solo algunos apuntes del profundo replanteamiento que para ellos requiere la legislación en nuestro país.
Uno de los focos de atención de la reforma apunta directamente a la figura del director de Seguridad. Este actor, que se quedó olvidado en 1992 al redactarse la Ley vigente (hasta que años después se incorporó a ésta como personal de seguridad privada), ha ganado enteros con el tiempo, pasando a convertirse en uno de los interlocutores más valiosos para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Sus funciones de gestión de riesgos dentro de las organizaciones le exigen disponer de una información actualizada que es muy valiosa para las autoridades.
Con la reforma, se abre un campo de expectativas para ellos en cuestiones como su responsabilidad civil en el desempeño de su trabajo, la relación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, nuevas capacidades de gestión o la formación exigida para desempeñar su puesto. Sin embargo, aún se desconoce en qué se concretarán todas las demandas que han expresado en ese sentido. ¿De qué forma se incrementará la protección jurídica de estos profesionales? ¿Qué contenidos deberían recoger los planes formativos actuales para que se incremente su nivel de conocimientos? ¿Ha de alcanzar dicha formación la categoría de grado universitario? Son algunas de las preguntas sobre las que planea la incertidumbre y que obtendrán respuesta cuando aparezca el nuevo texto.
Obligatoriedad del Departamento de Seguridad
El escenario venidero también podría albergar cambios en relación con los criterios que obligan a una entidad a habilitar un departamento de Seguridad para proteger sus activos, sean humanos o materiales. Son muchas las voces que consideran que hace falta abrir el abanico de establecimientos obligados no solo a disponer de medios de seguridad, sino también a contar con una estructura propia que se encargue de la gestión de los riesgos y del contacto con los Cuerpos policiales. La idea es que se incorporen nuevos criterios para que estén sujetas a esta obligación aquellas organizaciones expuestas a elevadas cotas de riesgo, ya sea para las personas que hay en ellas o para sus bienes. La cuestión es: ¿cuáles son las organizaciones que deberían estar obligadas a contar con un departamento de Seguridad? ¿Qué principios deben determinar esa obligación? También en este aspecto habrá que esperar, aunque ya se han lanzado a la Administración varias propuestas al respecto.
Además de estos temas, para los directores de Seguridad hay otros asuntos que deben debatirse en profundidad. Por un lado, parece que existe interés en la especialización del personal de seguridad privada, al considerar que determinados ámbitos (centros comerciales, hospitales, museos y un largo etcétera) requieren unos conocimientos específicos por el tipo de actividad que desarrollan y los riesgos a los que se enfrentan. Cabe preguntarse qué nuevas especialidades son necesarias y si han de estar reguladas por la normativa o es cuestión de formación complementaria.
Por otro lado, se cuestiona en la actualidad si es conveniente o no externalizar las funciones que desempeña el director de Seguridad. Hay compañías que han optado por esa alternativa para evitar tener que crear una estructura interna, con la aquiescencia de una normativa que no contempla este supuesto. Por ello, de cara a la reforma, el legislador debería preguntarse: ¿Es positivo o negativo externalizar esta área? ¿Se debe permitir en todos los casos o solo en algunos supuestos? ¿En qué condiciones habría que delegar esas funciones? ¿Dónde recaen las responsabilidades, en la empresa que contrata el servicio o en la proveedora?
Todas esas incógnitas en torno al director de Seguridad y al departamento que lidera han servido de base a Seguritecnia para realizar el informe “Perspectivas sobre un nuevo escenario para el director de Seguridad”, con el que se pretende descubrir las expectativas de esos profesionales sobre la reforma legislativa. Para ello, la publicación ha consultado a más de 250 responsables de esta área a través de un cuestionario en el que se han combinado preguntas cerradas con otras abiertas a sus consideraciones. El resultado permite perfilar la visión generalizada sobre algunos de los posibles contenidos de la nueva disposición.
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El escenario venidero también podría albergar cambios en relación con los criterios que obligan a una entidad a habilitar un departamento de Seguridad para proteger sus activos, sean humanos o materiales. Son muchas las voces que consideran que hace falta abrir el abanico de establecimientos obligados no solo a disponer de medios de seguridad, sino también a contar con una estructura propia que se encargue de la gestión de los riesgos y del contacto con los Cuerpos policiales

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