En los tres escenarios, el gobierno de Nigeria ha enviado tropas a Malí, lo que supone abrir un nuevo frente alejado de su territorio. Incluso si los militante de Boko Haram decidieran salir de Malí, las tropas nigerianas se verían obligadas a permanecer en el país, debido a los compromisos internacionales. También en los tres escenarios se posibilitaría el norte de Malí como refugio y como zona de entrenamiento de sus militantes, mejorando la instrucción si dichas tropas extranjeras se mantuvieran en la zona

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Editar Julian Flores Garcia

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Por Pablo Franco, especialista en seguridad y defensa.
Nigeria es el país más poblado de África, con 160 millones de habitantes; ocupa el séptimo lugar, en cuanto a número, del mundo y la religión mayoritaria es la musulmana, con el 50% de la población. En lo económico, en los últimos años el PIB ha crecido por encima del 6,9%. Es el 15 productor de petróleo, y el octavo país en cuanto a reservas de gas. A pesar a estos datos, el 70% de la población se dedica a labores agrícolas. También es ruta de paso del tráfico de droga que viene de Asia y América hacia Europa, de tráfico de armas en la zona del Sahel, y de lavado de dinero. Sus principales socios comerciales son Estados Unidos, India, Brasil, España, China, Holanda y Reino Unido. Este pequeño panorámica de Nigeria permite apreciar la importancia de la estabilidad interna a corto y medio plazo de ese país para la economía  mundial.
Boko Haram –que significa “La educación occidental es pecado”– es una frase en lengua hausa, hablada por las etnias hausa-fulani, unas de las más importante de África occidental, teniendo más integrantes que los tuareg, que se extienden desde Senegal hasta Chad. No es un dato superficial, ya que la mayoría de los grupos islámico ocupan su nombre en árabe.
Boko Haram fue fundado en 2002 por Mohammed Yusuf. En un principio abrazaron la corriente salafista no violenta, con la firme idea de crear un Estado islámico en el norte de Nigeria. Para ello, crearon un centro en el Estado de Borno, en la frontera de Chad, Camerún y Níger. En este centro se reunía a familias pobres de la región, se creó una mezquita y una escuela. De aquí ha salido gran parte del contingente que hoy opera con el grupo. En 2004 se trasladó ese centro al Estado de Yobe, contiguo al de Borno, lo cual permitió articular mejor el avance doctrinario hacia el noroccidente del país.
Esta postura cambió en julio de 2009 cuando Boko Haram inició una revuelta que terminó con un asalto militar que dejó unos 800 muertos, quedando la mezquita del grupo y su sede en ruinas. Yusuf murió hallándose bajo custodia policial y, más tarde, fue encontrado en la calle. Muchos militantes de Boko Haram pasaron a la clandestinidad, en tanto que otros se escondieron en países vecinos, como Niger o Mali. En 2010 Boko Haram llevó a cabo ataques mortales contra “blancos blandos” (iglesias, mercados, mezquitas, etcétera).
Inicialmente, el grupo  tenía como táctica la violencia sectaria contra los cristianos, utilizando como palos, machetes y armas pequeñas. Pero en 2010, la agrupación dio un salto cualitativo, integrando a su arsenal cócteles molotov y explosivos improvisados de fabricación sencilla. Sin embargo, el gran salto en su modus operandi tuvo lugar en 2011, cuando comenzaron a usar grandes coches-bomba conducidos por suicidas. Primero fueron utilizados en el atentado –fallido– contra el cuartel de la policía nacional, en Abuja, en junio de 2011, y en agosto de ese año en el ataque contra un complejo de la ONU, también en Abuja.
Tanto los ataques con conductores suicidas, bombas sincronizadas y los nuevos métodos de montaje de explosivos eran del estilo de los de Al Qaeda, que también ocuparon a sus grupos afines, como Al Qaeda en Irak o Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI). Estos hechos dieron claras señales de la cooperación e intercambio de conocimientos entre Boko Haram y AQMI.
Con una población de más de 70 millones de musulmanes, estadísticamente Boko Haram cuenta con gran capacidad de captación de militantes. Esto, sumado al apoyo económico de familias poderosas del norte de Nigeria, (aunque en 2012 recurrieron al secuestro de occidentales para financiarse) hace a este grupo altamente peligroso.
Esta misma lectura hizo el gobierno nigeriano, cuando decidió emprender una ofensiva. Ello generó la contención de ataques en la capital, Abuja, y en el delta del río Níger, donde se encuentra la zona petrolera. Desplazándose luego hacia el norte de Nigeria, Boko Haram intensificó sus acciones, llegando a realizar en 2012 más ataques que en los tres años anteriores en su conjunto.
Se tienen pruebas de que miembros de Boko Haram cuentan con bases operativas en Níger, y miembros en Somalia y Malíi. En 2010, el grupo secuestró a cinco trabajadores franceses en la mina de uranio de la compañía francesa Areva cerca de Arlit, en el noroeste de Níger. Los yihadistas transportados a los rehenes a la región de Kidal en Malí. Según el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, el 50% de los militantes de Boko Haram, se entrenan en el norte de Malí. Otro dato a considerar es el entregado por el general Carter Ham, comandante del Comando África de EE UU, quien informaba de lo preocupante de la relación entre AQMI y Boko Haram, no solo por el entrenamiento y traspaso de armamento, sino también porque algunos servicios de inteligencia tienen claros indicios de que el jeque Mohammed Shekau, líder de Boko Haram, se encuentra en Malí. La relaciones con AQMI son tan estrechas que Francia pidió a sus ciudadanos que salieran de Nigeria, porque podrían ser blanco de represalias por la cuestión de Malí.

La situación en Malí
En el norte del país actúan oficialmente tres grupos islamistas : Ansar Dine, Movimiento para la Unidad y Yihad en Africa Occidental (MUYAO), y AQMI. Pueden existir tres posibles escenarios ante la lucha contra las tropas Franco-malienses: 1) que los grupos islamistas puedan hacer frente a las tropas que intentan recuperar el territorio, que es la más improbable; 2) que se mantenga la hostilidad; y 3) que se expulse de las ciudades importantes del norte a los islamistas, y que estos pasen a una guerra de guerrillas, que es lo más probable. Ante cualquiera de estos escenarios, Boko Haram se encontraría en una situación de fortaleza y de oportunidad.
En los tres escenarios, el gobierno de Nigeria ha enviado tropas a Malí, lo que supone abrir un nuevo frente alejado de su territorio. Incluso si los militante de Boko Haram decidieran salir de Malí, las tropas nigerianas se verían obligadas a permanecer en el país, debido a los compromisos internacionales. También en los tres escenarios se posibilitaría el norte de Malí como refugio y como zona de entrenamiento de sus militantes, mejorando la instrucción si dichas tropas extranjeras se mantuvieran en la zona. Cabe recordar que, desde la caída de Muamar Gadafi, los elementos yihadistas cuentan con material de guerra moderno, como son los misiles anti-tanque MILAN y misiles tierra–aire tipo MANPADS. Ambos necesitan un entrenamiento más riguroso y especializado que los RPG, y en esta situación puede tener lugar este aprendizaje.
En caso de que la situación en Malí se mantenga en status quo, se generaría una “pinza” entre los islamistas de Malí y Nigeria, sobre el sur de Níger, zona en la que se encuentran las minas de uranio, tan importantes para Francia.
El conflicto de Malí entrega a Boko Haram la posibilidad de mantener zonas de retaguardia y de entrenamiento, y otorga un papel importante a los yihadistas de África Occidental, poniendo en riesgo los intereses comerciales de Occidente.

Para más información:
Gilles Olakounlé Yabi, “Caminos para evitar el abismo en Malí”. Política Exterior 151, enero-febrero 2013.

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