Noam Chomsky. Fuente: Wikipedia La estrategia de la gradualidad consiste en aceptar pequeñas medidas que se van repitiendo año tras año hasta conseguir un objetivo grande, un todo. En el terreno personal, parece que se esté imponiendo un “todo gratis” que devalúa los servicios profesionales. Excusas como la crisis o la competitividad no deberían ser suficientes como para dejar que nuestro valor caiga por el suelo. El trabajo debe ser remunerado


CHOMSKY DEL REVÉS: 10 CLAVES PARA NO DEJARNOS MANIPULAR


Siempre seré un gran admirador de “Las diez estrategias de la manipulación mediática” atribuidas al escritor, lingüista y activista norteamericano Noam Chomsky. Describe con una precisión milimétrica las claves de lo que se conoce como “manipulación de masas”. Cualquiera que quiera dedicarse a entender cómo funciona la política y el poder debe leer con detalle a este hombre.
Noam Chomsky. Fuente: Wikipedia
Noam Chomsky. Fuente: Wikipedia
Pero pensando en clave de marca personal, hoy propongo darle una vuelta a las estrategias de Chomsky justamente para evitar que nos manipulen. De hecho, ya hay varios movimientos “de vigilancia” por las redes que tratan de detectar de manera continua cualquier atisbo de corrupción, manipulación o abuso de lobby. Pero prefiero no hablar de “masas” y hablar de nuestro día a día como profesionales.
Así, las diez claves para no dejarnos manipular serían:
1. No permitir las cortinas de humo
Si vemos que aparece un problema serio que nos afecta directamente y a las pocas horas aparecen cientos de informaciones insignificantes tratando de taparlo, tenemos que volver atrás y obligar a los autores de la cortina de humo a encarar el problema. Se trata de hacer oídos sordos al bombardeo mediático de noticias insignificantes que solo buscan distraer la atención de “el gran problema”.
Esto era difícil hace algún tiempo, pero hoy afortunadamente disponemos de medios para contrarestar la intoxicación informativa. Los tending topics de Twitter, los blogs, los vídeos de YouTube, entre otros, son grandes canales para contraatacar. La movilización no solo tiene cabida en la calle y en las recogidas de firmas (que no son siempre útiles). En el terreno personal podemos hacer mucho.
2. Detectar a tiempo la invención de problema-reacción-solución
Es un sistema muy eficaz. Se magnifica un problema, pongamos de tesorería, con el objetivo único de conseguir un consenso para aumentar de forma desmedida los vencimientos de las facturas. Rara vez se detecta la estrategia cuando ha sido bien planificada. La excusa de la crisis ha amparado a muchas empresas a alargar sus pagos a más 180 días, algo intolerable. El trabajo es sagrado y también lo es su remuneración. Percibir los honorarios del trabajo después de seis meses equivale a aceptar el cierre de nuestro negocio. La pregunta a hacer a los empresarios que retrasan los pagos es ¿cobras tu nómina al cabo de 6 meses?.
3. Vigilar las medidas de poco calado que se van repitiendo

La estrategia de la gradualidad consiste en aceptar pequeñas medidas que se van repitiendo año tras año hasta conseguir un objetivo grande, un todo. En el terreno personal, parece que se esté imponiendo un “todo gratis” que devalúa los servicios profesionales. Excusas como la crisis o la competitividad no deberían ser suficientes como para dejar que nuestro valor caiga por el suelo. El trabajo debe ser remunerado. Las personas no son APP’s (aplicaciones) freemium con capacidad de regalar nuestro producto. Pedir a un fotógrafo que trabaje gratis a cambio de “entrar” en la cartera de proveedores de una empresa es, sencillamente, un abuso.
4. Poner freno a lo diferido

Como dice Chomsky, es más fácil aceptar un sacrificio futuro que uno inmediato. Cuando nos anuncian una subida de impuestos para dentro de 6 meses tendemos a aceptarla por nuestra manera de vivir al día y de esperar que todo se arreglará el día de mañana. Hemos de plantarnos y pedir explicaciones, dejar claro que una nueva subida de impuestos nos dejará fuera del mercado. Si muchos lo hacemos, los responsables de la medida se la repensarán.
5. No permitir que nos hablen como a niños
Cuando tengas la sensación de que te tratan como a un niño o a un deficiente mental, abre los ojos. Quizás esperen de ti la misma reacción pueril. El mercado está lleno de encantadores de serpientes, vendedores de humo, MLM (multinivel) y otras especies que bajo apariencias ingenuas e infantiles te acaban enredando. Estoy hasta las narices de recibir propuestas naíf en forma de intercambio de banners por parte de charlatanes sin escrúpulos que solo quieren aprovechar tu plataforma para sacar un provecho unidireccional. Es fácil detectarlos, normalmente van por la vida con una sonrisa falsa y un exceso de amabilidad.
6. Ojo con los mensajes emocionales. Detrás tiene que haber algo tangible.
Chomsky nos avisa que hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un cortocircuito en nuestro razonamiento y en nuestro sentido crítico. Aunque ahora esté tan a la orden del día hablar de inteligencia emocional, no perdamos el norte con cantos de sirenas. Si alguien te invita al paraíso, que te indique la puerta y te haga un presupuesto, luego todo son lamentos.
7. No permitas que “te la metan” por ignorante
Los que no sabemos mucho de informática tendemos a confiar ciegamente en el primer programador que se pone delante. He vivido muchas experiencias en este sentido. Te tantean para saber cuánto sabes, y ZAS! ya has caído en su telaraña. Desde ese momento tendrás una dependencia total de esa persona. Un buen consejo para evitar que nos tomen el pelo es cotejar propuestas, no aceptar al primer gurú que nos venda una moto.
8. Ten claro que ser imbécil nunca estará de moda
Por más que se creen nuevos lenguajes nacidos del SMS, Twitter y otros lugares, hemos de ser fieles a la corrección, apreciar lo intelectual, el trabajo bien hecho. Para algunos puede ser la panacea el hecho de estar todo el día insultando o creer que impresionante está formado por dos palabras, pero en el mundo de los negocios, escribir “a llegado a su destino” en vez “ha llegado a su destino” equivale a cerrarse una puerta.
9. Créetelo: tu no tienes la culpa
Nos han hecho creer que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, y que eso ahora hay que pagarlo. Pero si te pasa como a mi, que no te lucraste con la burbuja inmobiliaria pero en cambio pagas los efectos de su crisis, rebélate. No aceptes la culpabilidad de algo que no has promovido tu. Si conoces a los culpables, denúncialos, pero tu no escondas la cabeza. A menudo hablo con profesionales de empresas que creen deber mucho a la compañía para la que trabajan… ¡Qué tontería! No deben nada, cada moneda, cada billete ganado tiene la marca de muchas horas de trabajo. Lo comido por lo servido.
10. Vigila la información que hay sobre ti. No debe haber ni mucha ni poca, pero debe ser fiel.
Chomsky alerta de que gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. Trasladado al mundo real, el “sistema” sería Google y la información que tiene sobre nosotros. Hemos de saber que Google no borra los enlaces, así que si aparece algo malo sobre nosotros, tendremos que trabajar duro para esconderlo bajo la alfombra. El control sobre la cantidad y calidad de los contenidos que hablan de nosotros debería estar en nuestras manos, no en las de otros. Algunos llaman a eso reputación; yo prefiero seguir llamándolo sentido común.
Para acabar, os dejo un enlace a un vídeo que utilizamos hace pocos días en el blog deSoymimarca y que ilustra perfectamente las teorías de manipulación de Chomsky. Es aterrador. Este es el ENLACE.

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