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martes, 14 de mayo de 2013

Raúl Castro, por su parte, reiteró “la voluntad indeclinable de Cuba de continuar la cooperación solidaria con Venezuela, decididos a compartir nuestra suerte con el heroico pueblo venezolano”


La crisis de gobernabilidad y legitimidad por la que atraviesa Venezuela está lejos de ser un asunto meramente interno. Comenzó a impactar en sus vecinos sudamericanos y podría desatar un enfrentamiento de gravedad con Estados Unidos.

La crisis de gobernabilidad y legitimidad por la que atraviesa Venezuela está lejos de ser un asunto meramente interno. Tiene alcances claramente continentales pues afecta a los países vecinos como la Colombia de Juan Manuel Santos, ha provocado roces con el Perú de Ollanta Humala, preocupación en el Brasil de Dilma Rousseff y duras acusaciones de Nicolás Maduro contra Barack Obama.
El chavismo tiene en el antiimperialismo una de las razones de su existencia. Da igual que en la Casa Blanca esté un Presidente escorado a la derecha como George W. Bush que un demócrata progresista como Barack Obama.
El sentimiento antiestadounidense no solo es funcional al chavismo sino que es una de las razones para existir. Por eso, cuando el régimen está en problemas siempre resurge el espantajo antiimperialista.
En una semana, se ha podido ver a Maduro acusar a Obama no solo de estar reinventando el “imperialismo” sino de financiar un golpe en su contra e incluso le ha llamado “demonio” como en su día Hugo Chávez llamaba “Mr. Danger” o aludía al olor a azufre (demoniaco) de Bush.
EE.UU. monitorea de cerca lo que ocurre en Venezuela y claramente la administración está preocupada.
“Creo que todo el hemisferio ha estado observando la violencia, las protestas, la mano dura contra la oposición”, dijo Barack Obama en la entrevista conUnivisión Noticias durante un viaje a México.
“Nuestra postura es que todo el hemisferio no es ideológico. No está enraizado en la Guerra Fría. Está basado en la noción de nuestros principios básicos de derechos humanos, democracia, libertad de prensa y libertad de reunión. ¿Se están respetando esos principios?”, agregó el Presidente.
Finalmente, Obama subrayó que “existen reportes de que ellos no están siendo plenamente respetados después de la elección. Creo que nuestro único interés en este punto es asegurarnos de que el pueblo de Venezuela pueda determinar su propio destino libre del tipo de prácticas de las que todo el hemisferio en general se ha alejado”.
Estas palabras han desatado una fortísima réplica por parte de Maduro.
El venezolano ya antes de estas afirmaciones había dicho en el diario El Paísque “¡el imperialismo existe! EE UU ha ejercido un imperialismo mundial … Creemos en este proyecto de un mundo en equilibrio, sin imperio. Venezuela ha sufrido 100 años de dominio petrolífero en los que las multinacionales estadounidenses sembraron la miseria, y por eso tenemos un proyecto antiimperialista”.
Tras las palabras de Obama, directamente le acusó de financiar un golpe: “No queda duda que es el propio Obama que como títere de ese poder imperial, quien está detrás del financiamiento en dólares de la dirección de esta derecha que quiere embochinchar y destruir la democracia”.
Maduro va a seguir levantando esta bandera que le sirve primero para movilizar a los suyos (“yo llamo al pueblo (…), los llamo en cadena nacional: ¡Vamos a una gran movilización en la calle, todo el pueblo, vamos, a movilizarnos en todos los capitales de municipios, de estados. A Venezuela se la respeta. Vamos con una sola consigna, ¡alerta! ¡alerta!”)…
… y segundo para granjearse la buena opinión de una parte de la comunidad internacional que suele sentirse antiestadounidense (“Él (Obama) está dando su beneplácito, la orden a la derecha fascista para que ataque al pueblo de Venezuela”).
Al otro lazo de la frontera lo que hay es mucha preocupación. El gobierno de Juan Manuel Santos si algo teme es una Venezuela sumida en el desgobierno. Eso tendría consecuencias directas para la seguridad colombiana y para la economía.
“Con Nicolás Maduro tenemos grandes diferencias en materia de ideología, de forma de ver la vida, la vida económica, el modelo de desarrollo, pero respetando esas diferencias, tenemos unas magníficas relaciones”, expresó Santos durante una entrevista con el diario El País, de España.
Para Santos su máxima es que “si allá (Venezuela) algo sucede nos afecta inmediatamente a nosotros más que a ningún otro país”. Por eso se ha esforzado en mostrar su respaldo a Maduro y ha criticado a quienes dudan del resultado electoral pues eso puede desencadenar la inestabilidad en Venezuela.
Así, ha criticado a Henrique Capriles (“Una democracia tiene unas reglas de juego, que en la elección pasada fueron exactamente las mismas reglas y se acataron, se respetaron. ¿Por qué no va a ser lo mismo ahora, a pesar de que la diferencia es menor?”) y a EEUU ( “No me parece que sea lo más constructivo” dudar del resultado electoral).

También Brasil tiene mucho en juego en Venezuela y teme que la desestabilización pudiera golpear sus intereses. Por eso, Dilma Rousseff estuvo en la toma de posesión de Maduro.

Según un análisis de la agencia Reuters, en 2012,  las exportaciones brasileñas a Venezuela aumentaron en un 533%, y convirtieron a Venezuela en el segundo mayor mercado latinoamericano de Brasil después de Argentina. Además, las inversiones brasileñas en Venezuela rondan los USD 20.000 millones y multilatinas como Odebrecht tienen muchos intereses en el país vecino.
Esquizofrenia peruana
Ollanta Humala no solo reconoció la victoria de Nicolás Maduro sino que viajó a Caracas a la toma de posesión. Eso le valió duras críticas y hasta acusaciones de que estaba dando un giro hacia la radicalización.
Sin embargo, días después el canciller Roncagliolo mencionó que Perú promueve un pronunciamiento de los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) invocando al diálogo y tolerancia en Venezuela.
“El segundo elemento de la declaración de Unasur consiste en pedir que haya en Venezuela un clima de diálogo y tolerancia, pedido que mantenemos, pedido que yo reitero. Nos parece fundamental para los venezolanos y para la región que pueda establecerse un clima de de diálogo, de tolerancia y de respeto mutuo”, afirmó el canciller peruano.
No pasó mucho tiempo para que el presidente Maduro reaccionara indignado.
“Espero que no sea la posición del gobierno de Ollanta Humala. Él [Roncagliolo] no ha consultado con Venezuela lo que acaba de declarar. Así no es. Puede ser usted canciller del Perú, compañero Roncagliolo, yo lo conozco bien, pero no puede opinar sin consultar al gobierno soberano de Venezuela”, aseguró Maduro.
Ahora las aguas han vuelto a su cauce entre ambos países pero lo sucedido revela cómo los sucesos en Caracas tienen consecuencias en la política de la región, tanto la interna como la externa.
Apoyo a Maduro
El respaldo a Maduro ha llegado del bloque de los países adscritos al “socialismo del siglo XXI”. Empezando por Cristina Kirchner (que no pertenece plenamente a ese bloque) que viajó a la toma de posesión.
Por ejemplo, de Rafael Correa quien dijo que  “conspiradores de siempre” tratan de deslegitimar el triunfo de Maduro para “desgastar su gobierno y si es posible, desestabilizarlo en tres años”.
Sin embargo, el presidente de Ecuador añadió que “no lograrán” ese propósito ya que el pueblo del comandante Chávez está con Nicolás Maduro, “un gran presidente latinoamericano”.
De la misma forma, Evo Morales subrayó que la reunión de Unasur en Lima era para “defender la democracia de Venezuela, para expresar todo nuestro apoyo para el presidente electo Maduro. Unasur, después de su fundación se ha constituido una institución de 12 estados para defender la democracia frente a la agresión del imperio, frente a provocaciones de Estados Unidos”.
“Todo lo que pasó desde el lunes, ha sido una abierta agresión del gobierno de EE.UU. desconociendo al presidente Maduro, pidiendo conteo de votos, por ello, nos reunimos los presidentes para dar nuestro apoyo a la democracia y a la revolución bolivariana”, añadió el boliviano.
La Nicaragua de Daniel Ortega expresó su solidaridad con Venezuela, que seguirá “dando la batalla” en defensa de la victoria electoral del presidente Nicolás Maduro, desconocida por la oposición y los sectores “más extremistas” de ese país.
Ortega manifestó solidaridad con Maduro que tiene planteada “esta batalla después de la victoria electoral que trata de ser desconocida por las fuerzas alimentadas por sectores más extremistas en Venezuela”.
Y la Cuba de los Castro ha aprovechado la actual coyuntura para reforzar los lazos y la alianza con la Venezuela chavista ahora dirigida por Maduro.
Los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Venezuela, Nicolás Maduro, profundizaron en La Habana la “alianza estratégica” creada hace 12 años por sus predecesores, Fidel Castro y el fallecido Hugo Chávez, al suscribir 51 proyectos de colaboración por casi mil millones de dólares.
El mandatario venezolano dijo que viajó a La Habana a “ratificar con mucha fortaleza nuestra unión” y aseguro que “Cuba y Venezuela van a seguir juntas trabajando”.
Se trata de “una alianza estratégica que trasciende los tiempos, que más que una alianza es una hermandad”, dijo.
Raúl Castro, por su parte, reiteró “la voluntad indeclinable de Cuba de continuar la cooperación solidaria con Venezuela, decididos a compartir nuestra suerte con el heroico pueblo venezolano”.
Venezuela era uno de los polos de atención cuando vivía Hugo Chávez. Ahora lo sigue siendo porque el país se encamina a convertirse en el enfermo de Sudamérica atrapado en una triple crisis: económica (inflación y déficits), social (inseguridad) y política (ingobernabilidad y deslegitimización del gobierno de Maduro).


Venezuela era uno de los polos de atención cuando vivía Hugo Chávez
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Fuente:  Rogelio Núñez – Infolatam