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lunes, 29 de julio de 2013

Se cansarán los portugueses y exigirán finalmente la salida del euro?

Se cansarán los portugueses y exigirán finalmente la salida del euro? Carlos Montero - 

Un doloroso plan de austeridad bajo el rescate de 78.000 millones de dólares de la UE y el FMI ha llevado a Portugal a su peor recesión desde la década de 1970, con el desempleo elevándose al 18% de la población activa. Una corriente de analistas señala que el país se encamina a un segundo rescate en 2014, pero ¿cuánto podrán tolerar los portugueses antes de exigir una salida del euro?
No es difícil escuchar voces en cualquier país periférico de la eurozona que se alzan con vehemencia contra la permanencia en el euro, dice Anthony Harrington el reputado periodista económico. "Eso es lo que provoca la austeridad. Los políticos en estos países insisten en que la austeridad es el único camino a seguir, pero el mensaje se vuelve cada vez más insostenible cuando los meses van pasando y la situación sólo se pone palpablemente peor. En mayo Portugal dio a conocer sus cifras de desempleo del primer trimestre, que asciende al 18% de la población activa.
Por otra parte, Portugal tiene ahora una deuda pública y privada combinada de alrededor del 370% del PIB, la segunda más alta del mundo, con sólo Japón superándola. Sin embargo, Japón, al menos, tiene la ventaja de ser una nación soberana con su propio banco central y su propia moneda. Portugal ha cedido todo lo que tiene a la Unión Europea y ahora tiene que hacer cambios bajo el yugo impuesto por la UE. Los problemas de Portugal han llevado a un profesor portugués, João Ferreira do Amaral del Instituto Superior de Economía e Gestão (ISEG), a la publicación de un libro exigiendo la salida inmediata de Portugal del euro y el retorno a la escudo. El profesor va tan lejos como para establecer un paralelismo entre el "sometimiento" de Portugal bajo el régimen de la UE y los 60 años del país bajo el dominio español.
En 1581 Portugal se rindió a España. En 1992 se puso a los pies de la Comisión Europea, respondiendo cada vez más al son de Alemania. No hubo referéndum, los votantes nunca fueron consultados. "Las autoridades portuguesas, que esperaban beneficiarse de los Fondos Estructurales Europeos, entregaron nuestra moneda, y con ella nuestra soberanía monetaria ", escribió Ferreira.
Sin embargo, como un reciente artículo de Reuters sobre la economía portuguesa deja claro, no es todo pesimismo para Portugal en 2013. Es cierto que el país acaba de vivir la peor recesión desde la década de 1970 y hasta mayo de este año el crédito prácticamente se había agotado para las empresas portuguesas.
Sin embargo, Reuters cita a Nuno Amado, presidente del mayor banco cotizado del país, Millennium BCP diciendo que "el país está entrando en una fase de mayor oferta de crédito a las empresas portuguesas e incluso ajustes en el precio del crédito."
Otra noticia positiva es que los rendimientos de los bonos del país se han reducido a alrededor del 5,5%. En su punto máximo en enero de 2012 estaban en el 17%. Los líderes políticos de Portugal han dejado también claro que tienen la intención de abandonar el programa de rescate de 2011 (el que salvó al país de la bancarrota) en 2014. Reuters también cita a Ricardo Espirito Santos Salgado, director ejecutivo de BES, el segundo mayor prestamista del país, diciendo que el país se beneficia del hecho de que sus bancos no han perdido la confianza de la opinión pública, y que sus bancos son ahora más fuertes y más resistentes. "Ha habido una evolución positiva", dijo.
Sin embargo, el banco central portugués pinta un panorama bastante sombrío para 2013. Se espera que la economía se contraiga un 2,3% en 2013 (-3,2% en 2012). Hay expectativas de que este punto marcará el nivel más bajo en la demanda del consumidor y que 2014 será un año de estabilización.
No hay razón para esperar demasiado, el banco dice que los principales mercados de exportación del país se recuperaran en 2014 y así apoyar a las exportaciones. Sin embargo, todo esto nos suena muy familiar a estas alturas. El público ha escuchado innumerables veces que las cosas serán mejor el próximo año. Hasta ahora esas promesas no se han cumplido. ¿Perderá el pueblo portugués finalmente la paciencia y exigirá una salida del euro? Probablemente no, o por lo menos, no hasta que las cosas se pongan mucho peor de lo que ya están. Pero la posición portuguesa no es envidiable en este momento..."

Fuentes: Anthony Harrington